Placas solares y regadío: una combinación de éxito

Por 09/02/2021Noticias

El autoconsumo fotovoltaico se ha convertido en el gran aliado de los agricultores al mejorar su competitividad con la reducción de costes eléctricos, siendo además garantía de sostenibilidad ambiental gracias a la disminución de emisiones de CO2.

Uno de los principales usos de la fotovoltaica en el campo es el bombeo o riego solar.

¿Qué es el bombeo solar?

El riego solar consiste en el bombeo de agua con energía solar fotovoltaica mediante la instalación de paneles solares y un convertidor que nos permita emplear la energía captada por las placas para alimentar una bomba hidráulica a través de la que se distribuirá el agua para el riego.

La inversión a realizar para implementar estos sistemas es muy reducida si la comparamos con el creciente coste de la electricidad y/o combustible fósil utilizado en los grupos electrógenos. Esto hace que los plazos de amortización sean muy bajos.

Los regadíos son instalaciones de autoconsumo que debemos tratar con un criterio diferente al resto de sistemas fotovoltaicos. A menudo sus consumos se centran en los meses de verano (entre mayo y septiembre) y el resto del año se ven fuertemente reducido. Los regantes son consumidores estacionales que han visto cómo en los últimos diez años los costes fijos regulados por el Gobierno se han incrementado de forma sustancial, elevando el precio medio de su factura de la luz. Esto va unido a que buena parte de los regadíos modernizados, que ahorran agua, pero demandan más energía, lleguen a no resultar económicamente viables.

Esto implica que el dimensionado de la planta de autoconsumo debe adecuarse precisamente a la estación estival y, por tanto, el resto de meses la generación de excedentes es bastante acusada. En este tipo de proyectos es clave el planteamiento de la venta de los excedentes de producción a la red, con objeto de aprovechar la producción solar durante el invierno.

Es decir, que la modalidad de autoconsumo con excedentes es la más apropiada para los regantes, ya que podrán volcar o vender a la red sus excedentes de producción energética, obteniendo unos ingresos extra por ello.  En instalaciones de menos de 100 kW se aplica el mecanismo de compensación simplificada mediante el que la energía excedentaria producida y vertida a la red de distribución se compensa con una retribución económica que se refleja en la factura eléctrica. En resumen, el exceso de producción no consumido en un mes se resta en la factura de consumo de ese mismo periodo. El trámite en este tipo de casos es sencillo, especialmente tras la aprobación del RD 1183/2020 que regula los puntos de acceso y conexión a la red eléctrica y que exime de la obtención de permisos de punto de conexión a las instalaciones de consumo de hasta 100 kW en baja tensión y de 250 kW en alta tensión.

La modalidad de autoconsumo con excedentes en instalaciones de más de 100 kW supone la venta de todos los excedentes de producción sin un límite mensual. No obstante, implica darse de alta como productor de energía y hacer frente a trámites fiscales y administrativos, ya que se considera que se lleva a cabo una actividad económica.

Repercusión de los cambios tarifarios en la agricultura

Por otro lado, los nuevos cambios tarifarios previstos para el mes de abril recogidos en la nueva normativa, que se aplicará por defecto a todos los consumidores con tarifa regulada, estiman fuertes subidas para determinados períodos de facturación que afectarán directamente al sector agrícola. Ya no solo es cuestión de que algunos períodos suban, sino que el mes de agosto que actualmente es solamente P6 (el periodo más barato) pasará a estar compuesto por períodos más costosos (P3 y P4).

Estas modificaciones en la tarifa eléctrica responden a una directiva europea de transparencia en el recibo de la luz por la que las comercializadoras tendrán que fijar tres tramos horarios.

¿Cuál es el primer paso para el autoconsumo?

El principal dato requerido para la realización del estudio de viabilidad de autoconsumo para regadío es la curva de carga. Además, se debe indicar la disponibilidad del cliente para cambiar sus horas de riego, lo cual permitiría un mayor aprovechamiento de la fotovoltaica. Por otra parte, la potencia contratada nos permite saber cuál es la potencia máxima fotovoltaica que podemos instalar. En caso de bombas de riego, es conveniente conocer las características de la misma (altura, caudal y potencia), el perfil de consumos, es decir, las horas de funcionamiento cada día y su comportamiento estacional. Asimismo, necesitamos conocer la ubicación exacta de la finca para plantear la correcta ubicación de los paneles solares, teniendo en cuenta la radiación solar y la posible afectación de sombras.

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