Agrivoltaica o cómo combinar la actividad agrícola con la energía fotovoltaica

La necesidad de dar respuestas multidisciplinarias a los problemas crecientes causados por el cambio climático, como la sequía o la desertificación, ha llevado a los agricultores a buscar soluciones para incrementar los niveles de producción en sus plantaciones.

En este contexto, varios estudios publicados destacan los beneficios de integrar la energía solar y la agricultura, dando lugar a proyectos “agrivoltaicos” que se basan en el aprovechamiento de la sombra que generan los paneles solares para el cultivo de determinados productos. Entre ellos, lechuga, patatas o frutales, etc.

¿Cuáles son los beneficios?

Este sistema innovador presenta varias ventajas: la sombra de los paneles solares mejora los rendimientos agrícolas en cultivos que sufrían estrés a cielo abierto y que requerían de mayor riego. Además, las plantaciones permiten el enfriamiento del ambiente llevando a mayor eficiencia los paneles fotovoltaicos cuando hay más radiación solar. Esto permite el cultivo de alimentos incluso en zonas semidesérticas en las que apenas crece vegetación de forma natural. Y esta misma vegetación contribuye a disminuir el efecto isla de calor que genera la concentración de paneles.

De esta forma, la agrivoltaica permite:

  • Uso eficiente del suelo. Aprovechamiento y optimización de las extensiones de tierra
  • Estabilidad en el suministro de la energía
  • Incorporación de tecnologías inteligentes e innovadoras al campo (aportación de valor)
  • Reducción de la huella de carbono generada por las actividades agrícolas

La conjunción de las energías renovables y la producción de alimentos es un desafío fundamental en el mundo cambiante de hoy, especialmente en las regiones susceptibles al calor y la sequía o en aquellas que sufren escasez de terrenos.

Investigaciones realizadas

Un estudio de la revista Nature descubrió que las tierras de cultivo actuales son las «cubiertas terrestres con el mayor potencial de energía solar fotovoltaica» en base a un análisis exhaustivo de la luz solar entrante, la temperatura del aire y la humedad relativa. Así que, ¿por qué no combinar la producción alimentaria con la energética? Los investigadores estadounidenses realizaron experimentos con el cultivo de tomates, pimientos, acelgas, col rizada a la sombra de los paneles solares. A lo largo de la temporada de crecimiento de verano promedio de tres meses, los investigadores monitorearon continuamente los niveles de luz entrante, la temperatura del aire y la humedad relativa utilizando sensores. Descubrieron que el sistema agrivoltaico impactaba significativamente tres factores que afectan el crecimiento y la reproducción de las plantas: la temperatura del aire, la luz solar directa y la demanda atmosférica de agua. La sombra proporcionada por los paneles fotovoltaicos resultó en temperaturas diurnas más frías y temperaturas nocturnas más cálidas que el sistema tradicional de plantación a cielo abierto.

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