Estados unidos reconoce los beneficios sociales del autoconsumo energético

EEUU reconoce beneficios del autoconsumo energético

Estados Unidos reconoce los beneficios sociales del autoconsumo energético.

Aída González, responsable de Política Energética de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) ha recorrido todas las leyes que regulan el autoconsumo energético en los diferentes estados de Estados Unidos poniendo de manifiesto algo cada vez más incontestable: cuanto más sabemos de esta solución de ahorro, más evidentes resultan los beneficios que produce a toda la sociedad, y no solo al autoconsumidor. Estas son algunas de las conclusiones que podemos analizar del texto de Aída González.

Estados Unidos es uno de los países que más ha apostado por la energía solar fotovoltaica para autoconsumo.

Estados Unidos es uno de los países que más ha apostado por la energía solar fotovoltaica. Solo durante el tercer trimestre del año pasado se instalaron más de 4 GW de potencia solar fotovoltaica llegando a un total de 35,8 GW a finales de 2016. La energía solar fotovoltaica representó el 39% de toda la nueva potencia conectada a la red.

Si lo comparamos con el caso de España mientras que en Estados Unidos se conectó un megavatio cada 32 minutos en España se instaló un promedio de un megavatio cada 15 días durante 2016. Esta comparación pone de manifiesto que el desarrollo de Estados Unidos no hubiera sido posible de no ser por las políticas estatales a largo plazo que fomentan la sostenibilidad urbana y la lucha contra el cambio climático.

La proliferación de las instalaciones solares fotovoltaicas sobre tejado en Estados Unidos ha supuesto un cambio en el modelo tradicional de negocio de los servicios públicos de electricidad. La relación entre los consumidores domésticos y las empresas eléctricas está llevando a generar debates sobre cuáles son las mejores tarifas y regulaciones para asegurar que la energía solar fotovoltaica se siga desarrollando mientras que las empresas eléctricas sean remuneradas de manera eficiente por los servicios que prestan.

Estados Unidos cuenta con una amplia variedad de políticas regulatorias. 41 estados aplican distintas variaciones de políticas de balance neto para regular el autoconsumo solar. La evolución de las políticas regulatorias de la generación energética distribuida está siguiendo un camino diferente en cada uno de ellos.

Mientras que en Nevada el regulador ha cambiado la remuneración para autoconsumo de balance neto a precio de mercado debido a la presión de las empresas eléctricas; en Arizona y Hawai han eliminado el balance neto pero han introducido otras tarifas y regulaciones para remunerar el autoconsumo. Hawai ha establecido dos tarifas: grid-supply (suministro a la red) y self-supply (auto suministro). La primera ofrece una remuneración un poco inferior a la tarifa doméstica, mientras que la segunda no permite inyectar energía a la red, pero tampoco introduce cargos a la energía autoconsumida. Por su parte, Arizona remunerará los excedentes en base a los precios históricos de los contratos de compra venta a largo plazo (PPAs) y un análisis de costes, sin cargos a la energía autoconsumida y sin medidas retroactivas. El estado de California, sin embargo, sigue apoyando el balance neto, al menos hasta 2019. Nueva York también está en vías de mantenerlo para los autoconsumidores domésticos y pequeños negocios hasta el año 2020.

Los análisis coste-beneficio se han convertido en una parte fundamental de los procesos de fijación de tarifas para el autoconsumo energético de cada estado. La mayoría de estos análisis, ya sean realizados por reguladores, laboratorios nacionales o universidades, concluyen que los beneficios económicos del balance neto energético superan los costes y que, en general, es un beneficio neto para las compañías distribuidoras y para los consumidores domésticos.

Beneficios de la energía solar fotovoltaica

Los estudios realizados por los reguladores estatales concluyen que la energía solar proporciona un beneficio público sustancial porque: reduce los precios de la electricidad, debido al desplazamiento de fuentes de energía más caras. También reduce la contaminación atmosférica y climática. Disminuye los costes del sistema de redes. Decrece la necesidad de construir más plantas eléctricas para satisfacer el pico de demanda. Además, estabiliza los precios y promueve la seguridad energética. Estos costes evitados representan un beneficio neto para los consumidores domésticos que no autoconsumen.

Entre los diversos estudios, cabe destacar el análisis que llevó a cabo el Departamento de Servicios público de Vermont en 2013. En él se concluye que “los sistemas de medición neta no imponen un coste neto significativo a los contribuyentes que no son autoconsumidores”, lo que supuso un componente importante de la política energética del estado y ayudó a conseguir las metas de energía renovable.

La Comisión de Servicios públicos de Mississippi realizó un estudio en 2014 donde cabe destacar que concluyó que en la mayoría de los casos los beneficios del balance neto para la energía solar fotovoltaica superan los costes.

En 2015, un estudio encargado por la Comisión de Servicios públicos de Maine estableció el valor de 0,33$ por kilovatio hora en la energía solar fotovoltaica generada, frente al precio doméstico promedio de 0,13$ por kWh.

En cuanto a la elaboración de metodologías, en 2014, la Comisión de Servicios Públicos de Minnesota aprobó la primera metodología federal de “valor de la energía solar” que afirmaba que la generación solar distribuida vale más que el precio que se paga por ella. También la National Association of Regulatory Utility Commissioners (Naruc) ha publicado el Manual de Compensación de Recursos Distribuidos, una guía con diferentes modelos para remunerar la generación distribuida centrándose en la compensación que deben recibir las compañías distribuidoras. En ningún caso el modelo consiste en, como en España, pagar cargos por la energía autoconsumida.

Otros análisis con un enfoque más a largo plazo llegan a la misma conclusión: la medición meta es generalmente un beneficio neto para la red y todos los contribuyentes.

Las conclusiones son bastante claras y pueden aplicarse a cualquier país que quiera desarrollar una industria solar sostenible para beneficiar a la sociedad de todas sus ventajas: es necesario debatir sobre cuál es la manera más eficiente de integrar la generación distribuida en la red, basándonos en análisis rigurosos que recojan todos los beneficios económicos, sociales y medioambientales, con miras a establecer una estrategia justa de recuperación de los costes que no representen amenazas a la energía solar.

FUENTE: Energías Renovables

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